lunes, 21 de febrero de 2011

Respeto

Luego de enojarme con todos en mi casa, dije:

- ¡En esta casa nadie me respeta!

Al rato luego de bañarse, Anita estaba por lavarse los dientes y me pregunta:

- ¿Papá, te puedo respetar mañana?

Esto liberó mi enojo y, por supuesto, con una sonrisa, le contesté:
- Si podés respetarme mañana.

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